
Se trata de un edificio histórico en el centro de la localidad que abre sus puertas a un hotel que combina pasado y presente.
Un edificio de principios del S. XX que albergó el primer y único hotel de la población, y que dio origen al nombre de la actual empresa.
Después de muchos años, y una cuidada restauración, vuelve a abrir sus puertas como Hotel Spa, para ofrecer a los clientes que buscan Turismo Rural y turismo de Salud y Relax la armonía de su arquitectura conjugada con habitaciones y diseños de vanguardia, dando origen a un ambiente único en la comarca.
Los clientes disponen de Baño Turco, Sauna, Piscina Relax, Camillas Térmicas, Bañera de hidromasaje y tratamientos de Hidromasaje, Aromaterapia y Linfodrenaje entre otros.
La cafetería Mi Bar, ubicada en el hotel está diseñada como un espacio agradable y diferente.
La más sorprendente combinación de espacios y elementos decorativos. Escaleras y techos de principios del S.XX que dan paso a unas habitaciones ultramodernas con elementos decorativos de última tendencia: baños de cristal, decoración con acero y pinturas impresionistas.

Muy manchega, muy quijotesca, muy confortable. Entrar a esta antigua casa de labranza es hacerlo en un trocito de La Mancha. Jesús y Juan han llevado a cabo la rehabilitación de los vetustos muros, patios y cuadras de una mansión solariega en un silente pueblo calatraveño. El mestizaje de tonos rojo, azul y albero conjura la sobriedad del paisaje. Hay elegancia y buen gusto en cada detalle, ya sean las lámparas de forja o las cortinas de lino. Las habitaciones ocupan los que fueron corral y cuadras en torno al patio porticado. Parte importante del negocio es el restaurante, con un recetario que fusiona lo manchego con vanguardia.

ANTIGUA CASONA MANCHEGA DISTINGUIDA CON LA “Q” DE CALIDAD, catalogada por el Patrimonio Provincial como “singular”. Posiblemente de finales del SXVIII – principios del siglo XIX, situada dentro del conjunto histórico-artístico de la Villa de Almagro. Totalmente rehabilitada, habiéndose salvaguardando todos aquellos elementos arquitectónicos singulares y relevantes del inmueble, respetando las trazas originales del antiguo edificio. En la decoración destaca su gran luminosidad, empleo de colores aporta calidez y armonía, tonos blanco cal y ocres en paredes y techos y color almagre en carpintería.

Bajo el cielo de la Mancha y a la Ribera del Guadiana, donde un mar de viñedos se funde con las estribaciones de los Montes de Toledo, nos encontramos con un hotel de moderna y cuidada arquitectura, que se halla inmerso en un oasis de la llanura manchega ideal para hacer una escapada y deleitar a los sentidos.
El mundo del vino, inspira la decoración a través de los cromatismos tintos de sus paredes y textiles o del modernismo mural a la entrada del restaurante, cuyas formas líquidas impresas nos sumergen en un mar de vino.
El disfrute de los sentidos, se agudiza en los espacios comunes que, enmarcados por grandes ventanales, nos muestran paisajes de horizontes infinitos.

Englobado en un recinto amurallado, se encuentra la casona principal, con 5 habitaciones, salón común y porche restaurante y, separado por un patio con cenador, barbacoa y horno de leña, se encuentran los dos apartamentos y la escalera de caracol que conduce a las dos junior suite. Debajo, una gran sala servirá para múltiples actividades.
La decoración combina lo antiguo con lo moderno, lo rústico con lo funcional. Se ha jugado con los coleres de las paredes y las telas de cortinas y edredones, evitando ambientes saturados. Todo ello, acompañado de calefacción de suelo radiante, jacuzzi y chimenea en los dormitorios.

Situada en una finca de 10 Ha, rodeada de árboles autóctonos y especies variadas. Se trata de un edificio de nueva construcción pero sin perder el encanto de una casa con solera: maderas, piedras, gruesos muros y mucha luz. Uno de los rincones más acogedores es el salón con chimenea donde poder relajarse junto al fuego de la buena lectura. El entorno y la calidez del Hotel, en el que disfrutar de sus tonalidades, suaves desniveles y largos paseos, hacen de este lugar el sitio idóneo para perderse en cualquier época del año. Dispone de 12 acogedoras habitaciones, cuya decoración está muy cuidada, jardín, piscina, pista de padel y restaurante.

Alojamiento de lujo, edificio del siglo XVIII completamente rehabilitado en 2005. La construcción reúne todos los estándares de calidad: materiales nobles (piedra, madera, mármol envejecido…). Las habitaciones son muy espaciosas y los baños poseen bañera de hidromasaje. Posee pasillos amplios, ascensor y espacios comunes con todas sus dotaciones, como salón con bar de autoconsumo, biblioteca, sala de juegos, comedor, spa, sala de reuniones con home cinema, piscina y jardín con un precioso porche. La decoración es esmerada y personalizada en cada estancia.

Este maravilloso Hotel Anticuario, de estilo sobrio y señorial, de espacios amplios y bien iluminados, de colores alegres y elegantes, data del siglo XVII. El Hotel está decorado al más puro estilo de los siglos XVIII y XIX y reúne en sus paredes una colección de más de 300 cuadros originales, frescos, estucos y trampantojos. Dispone de varios salones, jardín romántico, piscina, gimnasio, sauna, sala de reuniones, amplia biblioteca con chimenea, sala de juegos, comedor de desayunos y bar exclusivo para los clientes. Como particularidad, ofrece la posibilidad de adquirir los muebles y antigüedades que alberga.

Se encuentra situado junto a los restos de un poblado ibérico sobre el cerro, llamado El Castejón, a la orilla del río Tajuña. El alojamiento consta de cinco acogedoras habitaciones primorosamente decoradas, con todas las comodidades para el huésped. Encontrarán a su disposición un amplio salón con chimenea y distintos ambientes, diseñados para la lectura o los juegos, y amplios ventanales desde donde poder disfrutar de las puestas de sol. Posee un restaurante propio en el que se pueden degustar platos tradicionales y de caza, junto a productos que provienen de su huerta y una bodega construida sobre la roca del terreno que seguro les sorprenderá.

Se trata de una casa tradicional de campo situada en un encinar de casi 100 hectáreas. La decoración de toda la casa está muy cuidada, con infinidad de detalles procedentes de los más diversos lugares (azulejos portugueses, mesas de roble inglesas, puertas antiguas de Ronda, espejos venecianos, etc.). Existen varias zonas comunes muy amplias, dos grandes salones con chimenea, biblioteca, porche, un inmenso recibidor, jardín y piscina, y están decorados con el mismo estilo que la casa. Todas las habitaciones son amplias y luminosas, unas con vistas al campo que rodea la casa y otras con vistas al jardín, y cada una posee una decoración diferente.

El Hotel se encuentra ubicado en un paraje lleno de historia y naturaleza. Un mar de olivos, la ruta de los Castillos y el primer tramo de la ruta de Don Quijote son avales innegables que confirman esta aseveración. Un nuevo concepto de alojamiento donde conviven el diseño, el confort y la tranquilidad con un esmerado servicio. Luminosidad, diseño, colores neutros y líneas limpias en su decoración. En cada una de sus habitaciones, todas con diferente decoración, encontramos todo tipo de comodidades propias de un hotel de ciudad. También cuenta con un club hípico, pista de padel y tenis, piscina, un centro health-spa y el Restaurante Mar de Olivos.