Galicia es tierra de meigas

Podrías pensar que Galicia cierra, turísticamente hablando, tras el verano, pero nada más lejos de la realidad. El otoño es la estación en la que Galicia se muestra más auténtica y, en la que damos por inaugurada la temporada de las castañas. Hasta finales de diciembre podemos degustar este delicioso manjar, aunque es en la noche de Todos los Santos cuando más protagonismo adquieren. En estas fechas, es además, cuando podemos recordar las leyendas e historias en esta tierra de meigas y trasgos. Así, los senderos nos conducen por espacios casi vírgenes, donde abundan los bosques de carballos, castaños y abedules, poseedores de una magia especial en esos días en los que los árboles se esconden detrás de la niebla. En este post queremos destacar algunos de nuestros hoteles de Galicia donde vivir esta experiencia otoñal:
1- Casona de Labrada (A Pontenova, Lugo). Entre Galicia y Asturias se encuentra Casona de Labrada, un impresionante complejo rural exclusivo y sostenible, con un fuerte compromiso medioambiental y ubicado a escasos kilómetros de Taramundi, en la Reserva de la Biosfera Río Eo, Oscos y Tierras de Burón. En esta época de castañas y setas te recomendamos la mejor ruta del Agua en Taramundi, donde los bosques de castaños y robles se visten de color. Si te gusta el verde de Asturias, buscas la autenticidad del lugar y quieres disfrutar de naturaleza en estado puro, hoy, déjate llevar. Taramundi es una tierra muy rica porque fueron muy creativos diseñando inventos hidráulicos junto a los molinos, que les permitían manipular el hierro, lo que hizo que esta industria repuntara y ayudó a que la cuchillería acabara siendo una de sus actividades principales.
2- Torre do Río (Caldas de Reis, Pontevedra). En estos días de otoño podrás disfrutar de temperaturas suaves y de relajantes paseos por las playas de las Rías Baixas. Además, las calles de Caldas de Reis vuelven a lucir su piedra ya mojada por las primeras lluvias y, sus bosques y jardines, lucen ahora intensos colores rojizos y están llenos de setas y castañas. El bosque hace de telón de fondo a Torre do Río, un pazo gallego, antiguo complejo textil del XVIII, en el que el tiempo parece detenerse. Rodeada por el río, la finca nos ofrece estampas como la del martín pescador lanzándose al agua o las nutrias nadando. 
3- Aldea do Portomartiño (A Lama, Pontevedra). Casas de piedra, hórreos antiguos, fuentes y pozos de agua transparente rodeados de vegetación: esto es A Lama. Municipio contenido en una extensión de 112 km², en altura destacan sus bellos relieves montañosos, con las Sierras Do Cando, O Seixo y O Suído. La casa rural Aldea do Portomartiño es un lugar especial para desconectar unos días con tu familia o amigos. Esa casa de madera y piedra fue remodelada para darle una segunda vida. Y es que parte del encanto de Serra do Suído, la zona de Pontevedra en la que está ubicada esta casa rural son las aldeas y paisajes olvidados, la reminiscencia del pasado. En la temporada de otoño es muy interesante la cultura micológica que puedes encontrar, donde descubrirás muchos tipos de setas como boletus, lactarius, senderuela, etc. Un verdadero manjar que te recomendamos especialmente: en sofrito y acompañadas con vino Albariño.
4- Casona do Zuleiro (Outes, A Coruña). En 1771 se colocó la primera piedra de Casa do Zuleiro, situada en una pequeña aldea entre la ría Muros-Noia y el monte Tremuzo. Se restauró el conjunto de 3 casas en el 2005, respetando su estructura inicial y dotándolas de instalaciones de vanguardia para vuestro descanso y bienestar. Tierra de leyendas y meigas, es lo que esconde entre sus piedras y edificios esta villa que envuelve la Sierra de Outes.
 

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